La continuidad audiovisual es la coherencia entre planos que permite entender una acción, un espacio y su desarrollo temporal sin contradicciones involuntarias.
Incluye posiciones, miradas, movimientos, vestuario, objetos, iluminación y sonido. Si una persona sostiene una taza, su ubicación debe corresponder entre tomas que representan el mismo momento.
Durante el rodaje, las fotografías de referencia y las anotaciones ayudan a conservar esos detalles. Al revisar el montaje, comprueba que cada corte mantenga la orientación del espectador, salvo que la ruptura tenga una intención narrativa clara.